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Apr
12th
Sun
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Volviéndose uno con el cuero del asiento del carro.

La cola -tránsito, tráfico, sodomía, infierno- para regresar a Caracas después del feriado por poco interrumpió la linda progresión aritmética con la que pretendo caracterizar este blog. Al menos aproveché el tiempo en la cola para desarrollar la siguiente reflexión que me gustaría compartir con ustedes…

De seguro están tan cansados como yo de hablar del tema del tráfico en Caracas, y más aún de escuchar a “expertos” repitiendo uno tras otro las mismas ideas vetustas que, aseguran ellos, son la solución para el nefasto tráfico caraqueño: construir segundos pisos en autopistas, mejorar el transporte público, añadirle 15 líneas al Metro y, con especial insistencia, aumentar el precio de la gasolina. Claro, cualquiera con dos dedos de frente que le dedique 15 minutos a analizar el problema de tránsito llega a cualquiera de o todas estas conclusiones, y lo mismo hacía yo hasta esta semana en que mi punto de vista cambió radicalmente: yo ahora estoy seguro que aumentar el precio de la gasolina solo empeoraría el problema del tráfico en la capital.

En estos pocos días de playa rodeado de camionetas híper-caras, lentes de sol de cientos de dólares, celulares de millones de bolívares y tetas inmensas sobre-exhibidas me volvió a abofetear la necesidad del venezolano de exhibir el dinero así no cuente con una abundancia del mismo. Cada chica que escuché hablando de los meses que pasó ahorrando para comprarse un celular y cada chamo endeudado hasta la coronilla para manejar una camioneta que en verdad no necesita, me reafirman que las reglas económicas más básicas de oferta y demanda no aplican en Venezuela.

¿Acaso la gente ha dejado de tomar whisky solo porque sea más caro que en el resto del mundo? Si más bien ha emigrado de las fiestas hacia cualquier dominosazo y hasta la playa, cosa que uno usualmente no ve en ningún otro país. ¿Acaso la gente ha dejado de viajar a Miami porque un piche pasaje desde Caracas muchas veces cueste más que desde Tokyo? Y ni hablemos de los dólares… Lo mismo aplica a los celulares, la gente paga cualquier monto por comprarse un teléfono que en otros países regalan las operadoras olvidándose de cualquier otro modelo que tiene una mejor relación precio/valor. Siguiendo esta lógica, aumentar el precio de la gasolina solo la convertiría en un bien de lujo cuya ostentación de alguna manera terminará por perjudicarnos.

Me imagino ya gente en la oficina echando cuentos de cómo salieron de su casa a las 6am para calentar el carro manejando de Macaracuay a El Paraíso antes de dirigirse a su trabajo en El Rosal, o algún coño que de alguna manera se las arregla para manejar él solo 2 camionetas al mismo tiempo para la playa y de regreso. Si ahora nos quejamos de ver miles de carros en la cola matinal con una sola persona dentro, si aumenta la gasolina no me soprendería que empecemos a ver una camioneta remolcando a otra vacía todos los días. Ambas prendidas. Puro bling-bling.

  1. cada3dias posted this